domingo, 21 de junio de 2009

Queridos seguidores o ex-seguidores del blog,

he estado tremendamente ocupada conmigo misma y con mi piso. ¿Cómo resumir estos letárgicos meses? Me abure sólo de pensarlo. En el capítulo hogar, me he dedicado a peinar y repeinar Todas Las Tiendas De Muebles de Manhattam. En tres meses he conseguido tener un pisito muy cuco. A qué tantas prisas, pensarán (disculpen, esto de trabajar con colegas latinoamericanos es lo que tiene: uno se pone a vosear a la gente). Pues las prisas se deben a que mi mamá, a sus más de 70 años, se animó a venir a la gran manzana. Por supuesto, yo quería que estuviera todo impecable para su llegada., y así fue. La pasamos muy bien.

En el capítulo meteorológico, tengo una mala leche que no puedo con ella. Hace un tiempo DE PERROS. Llevamos varias semanas de lluvia y cielos grises. Y cuando hablo de lluvia en Nueva York no me refiero al chirimiri de Bruselas, no, aquí pueden caer chuzos de punta. Tanto es así que las botas de agua (wellington boots en inglés -gentileza de Wordreference.com, mi diccionario favorito en línea) están a la orden del día y se han convertido en fashion item. Hasta Burberrys tiene unas, por supuesto con su característico motivo a cuadros. Acabo de mirar la previsión para los próximos 5 días y anuncian lluvia a mares, así que he decidido hacerme con un par. Prometo mandar fotos cuando las tenga.

Pensarán que soy una perversa, pero en mi página favorita del tiempo (accuweather.com, con el tiempo por horas), puede uno poner sus 5 ciudades favoritas. Yo he puesto las 3 sedes de la onu que me interesan -Nueva York, Ginebra, Viena- más mi casita, Barcelona, y mi ex hogar, Bruselas. Esta semana casi me da un ataque cuando vi que hacía más calor en Bruselas que en Nueva York. Por suerte fueron sólo unas horas, pero me sentí francamente estafada.

Alguien me dijo el otro día que Estados Unidos es un país con servicios del tercer mundo a precios del primero. Es totalmente cierto. He decidido darme de baja de la tele, después de una serie de incidentes con Time Warner, que es el monpolio local del cable en mi barrio. Ahora estoy volviendo a leer libros, and it feels good. Sospecho que fueron los meses de telebasura los responsables de mi silencio en el blog.

Y ahora llega la hora de la verdad. Al parecer ha habido tomte en el examen. Ya sabéis a qué me refiero. Los de la mañana informaron a los de la tarde del tema del examen, y al parecer alguien se fue a internet a estudiarse los discursos. Ha llegado un anónimo delator. ¿Alguien tiene algo que decir?

Bueno, no me enrollo más, que después de tantos meses de silencio, se les va a atragantar tanta palabra.

Besos

miércoles, 25 de febrero de 2009

Los roedores atacan de nuevo

Me encontraba tranquilamente en el sofá comparando tarifas de móviles en mi recién restaurado Macbook cuando escuché un ruidito. Al cabo de un rato el ruidito seguía, así que me levanté esperando no ver lo que vi. Ahí estaba, atrapado en la trampa, mirándome con sus ojitos de ratón que imploraban clemencia. No pude. Cogí la trampa con su contenido vivo y la tiré a la basura, que saqué sin más dilación a la calle. Ahora hay un ratoncillo agonizante en la acera, y yo aquí confesándome en el blog. ¿Por qué siempre tienen que venir cuando Gina no está?

croqueta con el corazón no tan blanco

Miércoles de ceniza

Esta mañana iba yo distraida por la calle, cuando me topo con una señora con una mancha negra como de carbón (bastante grande) en la frente. Al mediodía, me crucé con varias personas más con lo mismo. Primero pensé que sería una fiesta de disfraces, una especie de carnaval, pues, tras un examen más detenido me había dado cuenta de que no eran manchas, sino una especie de insignia lo que llevaban. Por la tarde, tras darme cuenta de que las gentes estigmatizadas andaban por toda la ciudad, decidí coger el teléfono y preguntarle a mi amiga Laura, quien me ha sacado rápidamente de dudas: la tal mancha resulta ser la cruz que se imprimen los cristianos de por aquí para celebrar el miércoles de ceniza. Una nunca deja de sorprenderse.

Pero hablemos de conserjes. El otro día, mi querido ordenador Mac se quedó inerte tras descargar una actualización de seguridad de la página de Apple. Tras el fastidio inicial, mi casera y ahora también amiga, Gina, me aconsejó pedir hora en la tienda Mac. Consulta en la página web (desde el Mac de Gina...), sección técnica, en la que uno puede pedir hora con un técnico, que en la jerga de la empresa se conoce como "Mac Genius". Puedo elegir entre varias parrillas horarias, las 24 horas del día, puesto que la tienda de Apple No Cierra Nunca. El primer slot disponible es a las 3 de la madrugada, pero decido esperar al día siguiente... Llegado el momento, entro a la tienda y un dinámico empleado vestido con vaqueros, tenis y gorra (a imagen y semejanza de Steve Jobs), me dirige al mostrador de los Genios. El mío resulta hacer honor a su nombre, porque me arregla el ordenador gratis. Por cierto, el resto del personal de la tienda parece que sigue el mismo código vestimentario que el gurú Jobs. Curioso cómo, en el entorno Mac, a diferencia de la mayoría de entornos profesionales, llevar traje puede llegar a perjudicarle a uno. A la salida, le pregunto al señor de antes (al que reconozco por la chillona camiseta naranja y las tenis) sobre los cursos gratuitos. Me da un folleto y su tarjeta, donde se lee "concierge". Me pregunto si mi futuro profesional se puede ver perjudicado por el hecho de NO poseer una tarjeta de visita.

Por lo demás, tengo una buena noticia que anunciar. Mi búsqueda de piso ha terminado. Hoy he firmado el contrato de alquiler (unas 40 páginas, muchas más que el contrato de compra del piso en Bruselas). Tiene una habitación y, lo más importante, una gran terraza. Ahora empieza la siguiente fase, es decir, la inevitable visita a Ikea. Pero eso será mañana. De momento me merezco un descanso tras la dura conquista de Un Espacio Propio en la gran ciudad. Atrás quedan las memorables mentiras de los agentes inmobiliarios, que son aquí más sonadas que en otras partes.

Ejemplos:
"cozy appartment" (léase: agujero sin luz natural).
"great opportunity" (no lo alquilamos ni a tiros)
"full of possibilities" (ni se te ocurra ir a verlo)
"location, location, location" (es lo único que tiene el piso)
"charming" (nido de cucarachas)
"great views" (por encima de la barrera de edificios de enfrente asoma la puntita del pincho del Empire State Building).


Por no hablar de los retoquitos que les dan a las fotos con Fotoshop. O del efecto cambiazo: cuando llegas a ver el piso resulta que las fotos son de otro que vale el doble. O que el piso del anuncio, con terraza, no está libre, y el que está libre tiene unas ventanas diminutas a prueba de suicidios.

Otras curiosidades de la ciudad: las fumarolas urbanas. Se trata de fumatas blancas que brotan de las grietas en el asfalto. Se deben a algún tipo de conducto ineficiente que va por el subsuelo.

También he tenido mis primeras experiencias con el infausto sistema médico americano. Yo pensaba que al trabajar en la ONU tendríamos un seguro de lujo, pero al parecer no es el caso. En fin, me consoló Nuesto Presidente (Gina y yo nos tragamos emocionadas su discurso íntegro ante el Congreso ayer por la noche). Anunció -como tantos otros presidentes antes que él- que va a reformar el sistema médico. Barak, confío en ti para hacerlo realidad.

También tendría muchas cosas que contar sobre la televisión, como los anuncios de Viagra, o los concursos de gordos, que son la última variación del Gran Hermano: viven todos en una casa y cada semana eliminan al que menos ha adelgazado. Yo lo veo para practicar inglés, no vayáis a pensar mal...

Pues esto es todo por hoy.

Buenas noches, y buena suerte.

c.

viernes, 13 de febrero de 2009

Me and it

Nueva York, una ciudad donde puede uno toparse con una silla de ruedas atada con candado a una farola.

Han pasado dos semanas desde mi llegada, y poco a poco he ido conquistando un cierto confort. Por ejemplo, el cepillo de dientes eléctrico que me compré en Bed, Bath and Beyond (el nombre lo dice todo). Es que tuve que dejar mi amado Oral B en Bruselas por el tema de la corriente de 110V.

Mi casera, Gina, azafata jubilada de Delta Airlines, me despertó el otro día con la noticia de que teníamos un ratón en la casa. Aacto seguido se fue a pasar el fin de semana a una granja orgánica y me dejó a mi con mi orgánico compañero de piso. Al segundo día dejé de oír ruidos (pena porque me hacían compañía) y lo encontré pegado en la tira adhesiva de una de las trampas. Estuve un día conviviendo con un ratón enganchado a una tira de celo sin saber si estaba muerto o no, hasta que armé el valor para tirarlo a la basura.

Pues pasemos revista al resto de mi vida en Nueva York desde que llegué.

De momento, mi vida consiste en encontrar un piso, tarea nada fácil en esta ciudad. Poco a poco se va una enterando de cómo funcionan las cosas. La mitad de la población de Manhattan vive en pisos que se asemejan peligrosamente al Ibis Hotel. Edificios de tamaño variable, pero nunca con menos de 40 pisos por planta, ni de 40 plantas por edificio, y donde cada unidad de vivienda es exactamente igual a la siguiente.

Imaginaros un pasillo como el de El Resplandor, con una moquetilla rancia, una luz mortecina, y una hilera interminable de puertas tras las cuales hay siempre: un living con cocina americana, una habitación con armario empotrado, y un baño.

Varía la calidad de los acabados: desde cutre conglomerado con chapa blanca hasta granito, desde plástico blanco hasta acero inoxidable. Con una lavadora por planta y, en los edificios de lujo, el desayuno gratis, el gimnasio in-house, y la clase de aerobic a las diez para "residentes". Vamos, como un club de vacaciones. Sin olvidar la guardería y la lounge para socializar con los otros inquilinos. Pensé que podría acostumbrarme, pero tengo mis dudas. Sigo buscando un pisito NORMAL, pero parece que el concepto de normal es relativo. Vamos, que la gente se asombra de que no quiera vivir en un piso con portero de librea 24 horas.

Estoy tratando de averiguar cómo alquilar un piso en una casa como las de las películas, con escaleritas en la puerta y fachada de piedra marrón, pero parece ser el secreto mejor guardado de la ciudad. Ni los agentes inmobiliarios ni los sitios de anuncios parecen tener una cartera de productos como el que yo ando buscando.

Por lo demás, en la ONU bien, gracias. Y la vida social también. Pero eso lo dejo para otro día.

Good night, and good luck.

c

jueves, 5 de febrero de 2009

Querid@s seguidores de mi blog,
he pasado unos días como una croqueta aplastada en el asfalto de Manhattan.
Lo que parecía ser una indigestión resultó ser un pernicioso virus gastrointestinal (el diagnóstico es mío), que me ha provocado unas molestias tremendas. Tenía una barriga como de 6 meses, pero no estaba embarazada, sólo eran los gases.
Prometo daros más noticias el fin de semana, y prometo también no hablar de mi salud (sólo de la mental).
Good night, and good luck.
Ckt

domingo, 1 de febrero de 2009

Pues hace días ya que se me ocurrió crear el blog, pero no se lo dije a nadie -salvo a Arturo y Bulinx- porque quería crear una entrada sensacional que enganchara a la gente. Pero como esa entrada no llega, he decidido librarme de mi miedo al fracaso literario asumiendo que probablemente casi nadie lea mi blog (por otro lado, algo habitual, parece ser). Así al menos me ahorraré tener que contar la misma historia varias veces. Cuando alguien me pregunte qué tal, le remitiré a mi blog. Y no me deprimiré cuando el marcador de seguidores siga a cero.

Mi llegada a la Gran Manzana no podía haber sido peor. Ya me avisó Christine de que las azafatas de Delta eran muy feas (por no hablar de ellos, uno tenía labio leporino, pero la verdad es que me alegré de que no contraten sólo a guapos). Tengo mucha solidaridad con los feos. Durante años fui la más fea de la clase.

Pero a lo que iba, lo peor de Delta no fueron los auxiliares de vuelo, sino el risotto con queso y pollo, que me ha tenido en cama 2 días desde mi llegada a Manhattan. Eso sí, la bolsita para vomitar se llama "feel better bag". Todo un detalle...

Iba yo preparada para ser tratada como una caca por los funcionarios de inmigración (mujer prevenida vale por dos), y resulta que me tocó un mulatito sabrosón simpatiquísimo que me dio la "Welcome to the New America". Tampoco ningún problema con las aduanas.

De la cidudad, sólo he podido ver los montoncitos de nieve sucia en las aceras, un par de locatis gritando en las esquinas, y Whole Foods, la cadena de supermercados orgánicos. ¿Nos pensábamos en Europa que éramos los únicos sanos? Todo huge, como era de esperar. Tardé media hora en decidirme por uno de los 70 tipos de muesli, y encima luego no me gusta.

Pues nada, eso es todo de momento. Mañana tengo que reportar para duty a las 9.00. Confieso que estoy asustada. Sí, ya sé que a estas alturas no debería sentirme insegura, pero temo el momento en el que se descubra el pastel... y que me dieron el título en una tómbola. Más que nada porque, después del esfuerzo que me ha costado la mudanza, yo de aquí no me muevo en al menos un par de años.

A +

 

martes, 27 de enero de 2009

Me pregunta Arturo que cúanto me voy a desnudar en el blog. Le contesto con frase favorita de mi amiga favorita: todo se andará. 
C, te voy a echar tanto de menos...
Me siento triste, triste triste, y la semana de despedidas no ha hecho más que empezar.
Era mejor cuando tenía que pelearme con las cajas de la mudanza.
Ahora estoy en un piso semidesnudo, a solas con mis circunstancias.
Los señores de la mudanza se han llevado la mitad del alma de este piso. Ahora el alma viaja por el océano Atlántico, subiendo y bajando con el vaivén de las olas, de Amberes a ? ¿Cómo se llama el puerto de entrada de Nueva York? Todo se andará...