La gente se sorprende de que vaya a vivir en una ciudad en la que ni siquiera he estado de turista, pero Nueva York me resulta de lo más familiar (¿y a quién no?). La ciudad que nunca duerme es protagonista de tantas películas, libros y canciones grabadas en nuestro imaginario colectivo. El amado Manhattan de Woody Allen. Un Robert de Niro desquiciado preguntándole al espejo si está "fucking talking to me?", Carrie Bradshaw paseando con una de sus amigas por las calles de Manhattan...
Una ciudad con tantas caras como un caleidoscopio. Me pregunto cómo será la realidad. Mi visión actual, confieso, debe de estar bastante distorsionada. Después de una intoxicación de capítulos de Sex and the City, me resulta difícil creer que haya metro en Nueva York. El único medio de transporte parecen ser los taxis amarillos o el silencioso coche con chófer de Míster Big.
Pero ahora tengo que volver a mis cajas de mudanza.
Me sirvo una dosis de Sinatra para acompañar.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada